Los verbos que constituyen un día
Hay palabras que describen nuestra vida. Otras, silenciosamente, la organizan.
En estos días estuve mirando los verbos que constituyen mi vida cotidiana. Los visibles son fáciles de reconocer: trabajar, enseñar, responder, organizar, acompañar, resolver.
Pero también están los otros. Apurar. Postergar. Anticipar. Rescatar. Complacer. Sostener. Insistir. Estos pueden ser verbos que quizá nunca elegimos de manera consciente y, sin embargo, conjugan buena parte de nuestros días.
A veces creemos que necesitamos administrar mejor el tiempo. Cuando miramos más de cerca, descubrimos que el tiempo está siendo ocupado por acciones que ya no deseamos seguir realizando del mismo modo. No alcanza con tachar una tarea de la agenda si el verbo que la producía permanece intacto.
Puedo dejar de responder un mensaje, pero continuar disponible interiormente para responderlo.
Puedo retirarme de una conversación y seguir discutiéndola durante horas dentro de mí.
Puedo descansar mientras una parte de mi cuerpo continúa preparándose para la próxima exigencia.
Cada verbo tiene un tono, una velocidad, una postura.
Resolver puede tensar la mandíbula.
Esperar puede suspender la respiración.
Rescatar puede inclinar el cuerpo hacia adelante antes de que alguien haya pedido ayuda.
Confiar quizá devuelva algo de peso al respaldo de la silla.
Por eso, cambiar un verbo es también modificar una organización corporal. Y hay verbos que tal vez necesitemos recuperar:
Elegir. Interrumpir. Recibir. Delegar. Saborear. Demorarse. Permanecer.Irse.
Una vida más propia también se escribe así: retirando algunos verbos, devolviendo otros al vocabulario y descubriendo formas nuevas de conjugarlos.
Una pequeña práctica
Tomá una hoja y escribí tres comienzos:
Hoy estuve…
Hoy dejé de…
Hoy me hubiera gustado…
Completalos únicamente con verbos. Después elegí uno y preguntate:
¿Cómo se organiza mi cuerpo cuando vivo este verbo?
¿Lo elegí o quedó instalado por costumbre?
¿Quiero retirarlo, modificarlo o seguir cultivándolo?
¿Con qué tono deseo vivirlo?
Quizá no necesites organizar todo tu día. Quizá alcance con cambiar el verbo que lo conduce.
Laura Szmuch
Código Vivo — soberanía cotidiana